El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó este jueves, 5 de febrero, que el despliegue naval y aéreo estadounidense en el Caribe está “ganando” la guerra contra el narcotráfico, al asegurar que varios líderes criminales habrían suspendido sus operaciones debido a los recientes bombardeos.
En un mensaje publicado en su cuenta oficial de X (antes Twitter), el funcionario destacó que los bombardeos en el Caribe constituyen “disuasión a través de la fuerza” y atribuyó al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la responsabilidad de “salvar vidas estadounidenses” mediante esta estrategia.
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«Ganando: Algunos importantes narcotraficantes de cárteles en el AOR Comando Sur han decidido cesar todas las operaciones de narcóticos indefinidamente debido a los recientes ataques cinéticos (altamente efectivos) en el Caribe. Esto es disuasión a través de la fuerza. Donald Trump está salvando vidas estadounidenses», escribió Hegseth.
Las declaraciones de Hegseth se producen en medio de una ofensiva marítima que ha dejado al menos 126 personas muertas desde septiembre, según cifras confirmadas por el Comando Sur.
El organismo detalló que la cifra incluye tanto fallecidos directos en los bombardeos como individuos que saltaron al mar durante los ataques y no pudieron ser localizados por los equipos de rescate.
Desde el inicio de la operación, la administración Trump ha ordenado al menos 36 ataques letales contra embarcaciones catalogadas como sospechosas de narcotráfico.
Entre los episodios más relevantes figuran el bombardeo del 2 de septiembre contra una lancha con 11 presuntos miembros del Tren de Aragua y el ataque del 28 de octubre en el Pacífico, considerado el más mortífero hasta ahora, con 14 fallecidos.
Además, el 29 de diciembre un operativo con drones atribuido a la CIA destruyó varias lanchas en una instalación portuaria venezolana, provocando al menos dos muertes adicionales.
PRESIÓN EN EL CARIBE
La Casa Blanca sostiene que esta campaña forma parte de una estrategia más amplia de presión sobre Venezuela y Colombia, países señalados por Washington como puntos clave en las rutas marítimas del narcotráfico.
En tanto, sectores demócratas en el Congreso de los Estados Unidos han intentado sin éxito limitar la capacidad del presidente para ordenar nuevos bombardeos, mientras expertos en seguridad y organizaciones de derechos humanos cuestionan la eficacia de la ofensiva.
Señalan que la mayor parte del fentanilo que ingresa a Estados Unidos lo hace por vía terrestre desde México, aunque la administración ha insinuado que podría ampliar operaciones en ese país “muy pronto”.
WINNING: Some top cartel drug-traffickers in the @SOUTHCOM AOR have decided to cease all narcotics operations INDEFINITELY due to recent (highly effective) kinetic strikes in the Caribbean.
This is deterrence through strength. @POTUS is SAVING American lives.
— Pete Hegseth (@PeteHegseth) February 5, 2026
CAPTURA DE NICOLÁS MADURO
El debate sobre la legalidad y legitimidad de estos operativos continúa abierto, especialmente tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero durante la Operación Resolución Absoluta, ejecutada en Caracas.
Maduro fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, mientras que Estados Unidos ha respaldado una administración provisional encabezada por Delcy Rodríguez durante la fase de “estabilización” en Venezuela, en paralelo a la «recuperación y transición democrática».
Con 126 víctimas confirmadas hasta el 23 de enero, el futuro de la campaña dependerá del respaldo legislativo en Washington y de la evolución política en Caracas. Además de la colaboración de países como México y Colombia.

