Por Ricardo Soto-Rosa
Un gran saludo a mis lectores de Caraota Digital, agradezco mucho sus comentarios sobre nuestra columna de la semana pasada, y como un viaje de placer puede hacer que terminemos en el médico. Hoy continúo esta historia, porque hay muchas cosas que debemos tomar en cuenta.
Camila se encontraba en la sala de espera del ginecólogo. Con ansiedad repasaba los acontecimientos del reciente encuentro con Luis Fernando, en los altos de Galipán. Se preguntaba de dónde había salido aquella sangre que impregnó los fluidos en su última relación. Además, estaba con la preocupación de sufrir varias infecciones urinarias en tan poco tiempo.
La enfermera del Dr. Mendoza le dio orden de pasar a la sala de examen. Al cambiarse y sentarse en la camilla, entró el galeno y con su acostumbrada buena energía, le pidió a Camila que le contara, con detalles, lo acontecido el día de los enamorados. Una vez que terminó su relato, le preguntó si ella había observado trastornos con su menstruación o manchado entre las reglas, flujo, picazón u otro malestar, a lo que Camila contestó tajante: ¡no, en absoluto!
Luego se dedicó a practicar un examen físico sistemático, incluyendo el eco pelviano, así como revisión profunda con espéculo, resultando todo normal. Decidió solicitar algunos exámenes de laboratorio para descartar infecciones de trasmisión sexual y también cultivo de la orina.
En su oficina perfectamente organizada Luis Fernando se encontraba ansioso a la espera de la llamada de Camila. Continuaba con el malestar difuso del periné, era el mismo que lo atenazaba desde hacía unas cuantas semanas, comportándose de manera caprichosa, unos días estaba y otros no.
Luis Fernando se sentía frustrado, había soñado hacer de aquella noche en Galipán, un evento histórico en su relación con Camila, pero todo se torció…. Sentía mucha vergüenza por su pobre desempeño al terminar de manera precoz y además la presencia de esa misteriosa sangre.
Camila le contó al Dr. Mendoza que desde el inicio con su nueva pareja estaba presentando infecciones de orina prácticamente todos los meses, “no terminaba un tratamiento cuando al poco tiempo estaba con la infección y siempre aparecía en los cultivos, la misma Escherichia Coli”.
Además, entre lágrimas, le confesó no sentirse a gusto en la intimidad ya que Luis Fernando “no duraba casi” y para colmo tenía la sospecha de existir algún vínculo entre las relaciones y las infecciones…Aunque se sentía muy enamorada y entre ellos estaban construyendo una relación sólida con mucha empatía, basada en la confianza. Ella veía en Luis Fernando un hombre con los principios y valores que tanto había soñado, por lo tanto, no quería romper con él.
El Dr. Mendoza la tranquilizó con sus palabras: -Camila, es muy valiente de tu parte buscar ayuda y en especial en circunstancias tan íntimas. Tú estas sana, no hay evidencia de sangramiento ni de patologías que lo provoquen en tu cuerpo.
En primera instancia considero que al joven Luis Fernando lo debe evaluar un urólogo muy experimentado que se encuentra en este mismo centro. Me parece que allí debe estar la fuente de tus infecciones de orina. De él, salió la sangre que los alarmó aquel día y más aún, si me dices que manifestó haber sentido un malestar al momento del orgasmo. También puede ser que su precocidad para el acto tenga que ver con el mismo problema.
El teléfono apenas repicó una vez y en el acto Luis Fernando tomó la llamada de Camila, quien le transmitió con mucha calma, educación y dulzura su experiencia con el Dr. Mendoza, así como sus atinadas recomendaciones. Camila busco de inmediato la cita con el urólogo para Luis Fernando quien se sintió un poco intimidado ya que con sus 34 años nunca le había tocado “ir a esa clase de médicos”, a los cuáles conocía, por chistes y cuentos de oficina donde siempre hablaban de su particular examen físico.
Luis Fernando dijo: – Pero a mí no me toca eso todavía vale! , eso es a partir de los 40, pero Camila se puso firme –Luis Fernando ya te hice la cita para el jueves que viene, no vayas a faltar….es más, creo que voy contigo.
¿Qué puede tener Luis? Espero sus comentarios en mis redes sociales sobre esto, y donde además les cuento mucho más de otras patologías en @drsotorosa.
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