La administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, presentó como un éxito un ambicioso programa de incentivos económicos destinado a que migrantes indocumentados abandonen voluntariamente Estados Unidos.
Según la Casa Blanca, citada por CNN y otros medios, la estrategia —que combina subsidios, vuelos gratuitos y una aplicación móvil (CBP Home)— forma parte de un paquete valorado en US$ 915 millones, al que atribuyen la salida de 2,2 millones de personas desde el inicio del segundo mandato de Trump.
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Así, el programa, conocido como Project Homecoming, se ha convertido en una pieza central del discurso oficial sobre control migratorio.
Sin embargo, documentos internos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) revisados por CNN revelarían una realidad mucho más limitada.
De acuerdo con el informe, solo 72.000 personas han abandonado el país a través del programa hasta este mes, una cifra muy inferior a la proclamada por la administración Trump.
Además, la mayoría de quienes se inscribieron ya estaban bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), lo que cuestiona la narrativa de que el incentivo económico fue el factor decisivo.
Asimismo, el DHS no ha publicado datos completos sobre cuántos migrantes han salido del país específicamente mediante esta iniciativa, aunque insiste en que el programa reduce costos al evitar deportaciones tradicionales, que suelen ser más caras y prolongadas.
Vale destacar, que Project Homecoming ofrece subsidios de hasta US$ 2.600, además de vuelos gratuitos hacia los países de origen.
La agencia también sostiene que miles de personas se han marchado por su cuenta sin usar la aplicación, lo que explicaría la cifra global de autodeportaciones que maneja la Casa Blanca.

¿QUÉ DICE EL GOBIERNO DE EEUU?
En un comunicado, un portavoz del DHS defendió la efectividad del programa, afirmando que quienes utilizan la aplicación CBP Home representan solo una fracción de los migrantes que han decidido irse voluntariamente ante el endurecimiento de las políticas migratorias.
Según el funcionario, cada salida voluntaria con incentivos «cuesta miles de dólares menos» que una deportación forzada, lo que justificaría la inversión federal.
La Casa Blanca, por su parte, no respondió a las solicitudes de comentarios sobre las discrepancias en las cifras, según CNN.
Sin embargo, expertos en migración han expresado dudas sobre la verdadera influencia del programa en la decisión de los migrantes de abandonar el país.
David Bier, director de estudios de inmigración del Instituto Cato, señaló que muchos de los participantes probablemente habrían optado por marcharse de todos modos, independientemente del incentivo financiero.
«Intentan atribuirse el mérito de las personas que se marchan, pero no me resulta obvio que esas personas se hubieran quedado de no ser por este incentivo financiero», dijo.

