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El “lumbago”, es la expresión coloquial de dolor en la espalda baja, el cual puede producirse de manera repentina (agudo) o ser parte de un “disconfort”, que se viene presentando de manera insidiosa en la región lumbar, de varios días, meses o hasta años de evolución (crónico). Este dolor, la mayoría de las personas lo ubican entre las costillas y los glúteos, el cual puede llegar a ser incapacitante.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el dolor lumbar o lumbalgia, afectó a 619 millones de personas en el mundo, para el año 2020. Es considerada la principal causa de discapacidad en todo el mundo, se puede presentar a cualquier edad y la gran mayoría de las personas la pueden padecer, aunque sea una sola vez en la vida. La mayor cantidad de casos se registran en el grupo etario entre 50 y 55 años de edad, siendo las mujeres donde se observa con mayor frecuencia.
De acuerdo a la literatura, existen dos (2) tipos de lumbalgia: la lumbalgia específica, aquella que es causada por una enfermedad o algún problema estructural de la columna vertebral. Y la lumbalgia inespecífica, en la cual no se precisa una enfermedad concreta o una causa estructural específica que explique el dolor, convirtiéndose esta última, en el 90% de los casos.
Según la guía de práctica clínica: “Lumbalgia Inespecífica” del Programa Europeo COST B13, el diagnóstico de “lumbalgia inespecífica”, implica que el dolor no se debe a fracturas, traumatismos ni enfermedades sistémicas como, por ejemplo: infecciones, trastornos endocrinos, cáncer, etc.
Para afinar la clasificación diagnóstica de esta patología, se deben tomar en cuenta las “señales de alerta” y ubicar al paciente en 3 grandes grupos:
- Posible enfermedad sistémica: (Infección cáncer, osteoporosis).
- Compresión radicular que amerita que requiere valoración quirúrgica.
- Lumbalgia inespecífica.
La lumbalgia inespecífica es considerada la mayor causa de ausentismo laboral en el mundo y en Venezuela, es reconocida bajo la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (LOPCYMAT), como riesgo ergonómico.
A nivel laboral, el empleador debe organizar y mantener un Servicio de Seguridad y Salud en el Trabajo, y a través de una vigilancia epidemiológica periódica, evaluar los riesgos y capacitar al personal sobre manipulación de cargas. Y, por otra parte, el empleado debe cumplir con el uso correcto de los equipos de protección personal (EPP) y seguir las normas de higiene y seguridad, para cuidar su salud.
Desde el punto de vista médico, si no existen señales de alerta, debemos asumir que se trata de una lumbalgia inespecífica. Seguir los protocolos y recomendaciones en cuanto al abordaje y tratamiento. Los estudios de imágenes más complejos, como resonancia magnética nuclear y gammagrafía, deben reservarse para los pacientes en los que existe una fuerte sospecha de enfermedad sistémica, para las que esas pruebas tengan una real validez diagnóstica.
En definitiva, se estima que el número de casos de lumbalgias aumente a 843 millones de personas para el año 2050, debido al aumento y envejecimiento de la población. Por lo cual, los ciudadanos, trabajadores, empleadores y médicos deben ser conscientes de esta realidad para ayudar a prevenir la incidencia y tratamiento de este tipo de patología tan frecuente.
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