Migrantes venezolanos están en un «limbo» en EEUU, intentaron autodeportarse y no se los permitieron

Angel David Quintero
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MIGRANTES

Un grupo de migrantes venezolanos irregulares en los Estados Unidos denunció que se encuentran atrapados en el país, luego de que intentaran autodeportarse por sus propios medios y las autoridades norteamericanas no les permitieran salir.

El plan de este grupo, que se encuentra en Miami e incluye familias con niños y bebé, consistía en salir de los Estados Unidos voluntariamente y por sus propios medios para evitar malos ratos con el ICE. No obstante, al llegar al aeropuerto, ninguna aerolínea les permitió viajar, desde entonces afirman que están viviendo “una pesadilla”, según contaron a El País.

El principal problema es que aún Venezuela no tiene consulados operativos en Estados Unidos. Por lo cual, los migrantes no pueden gestionar pasaportes o salvoconductos desde suelo estadounidense.

Yelitza Pérez, de 29 años, viajó desde Misuri a Miami para unirse a este grupo que buscaba autodeportarse. Tras la deportación de su esposo, tenía la intención de regresar a Venezuela junto a sus dos hijas.

«Cuando me presenté a la aerolínea me dijeron que no, que no aceptaban mi salvoconducto para abordar», explicó. Desde entonces, afirmó que se encuentra en un «limbo».

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Durante tres días, nueve de ellos pernoctaron en el aeropuerto de Miami hasta que la organización Hermanos de la Calle intervino y logró trasladarlos a un motel, donde aguardan desde hace más de dos semanas.

Ricardo Pinza, miembro de la organización, que habitualmente trabaja con personas sin hogar, reprochó la actuación de las autoridades. «Se quedan varados, pierden los pasajes y no pueden volar». El activista señaló que los migrantes no tienen qué hacer. «Gastaron todo el dinero y terminan en una situación precaria».

La única opción que tienen los migrantes es pedirle a sus familiares en Venezuela para iniciar la gestión de salvoconductos desde allá.

«Para sacar el pasaporte se requiere la presencia física en un consulado para la parte biométrica. Ante esa imposibilidad, lo que están haciendo es solicitar un salvoconducto a través de familiares en Venezuela y que se lo envíen aquí. Normalmente requiere, al menos, un mes de anticipo», explicó la abogada de inmigración María Abellón, doctora en Jurisprudencia por la Universidad de Wisconsin.

Sin embargo, incluso con el papel en la mano, el éxito no está garantizado. Las aerolíneas comerciales no permiten el embarque sin un salvoconducto debidamente reconocido, lo que en muchos casos bloquea la salida de quienes ya han comprado su pasaje. «Nos queremos ir y no podemos», añadió  Pérez.

Mientras, Carlos Machado, de 22 años, también lleva semanas atrapado en el mismo motel, con los bolsillos vacíos. “Por mi primer salvoconducto pagué 900 dólares y me lo rechazaron. El segundo fueron 850; también rechazado. Por el tercero pagué 1.120 dólares. Todos fallidos”,

En ese sentido, acotó que pagó casi 2.900 dólares a intermediarios que no resolvieron nada.

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