¡Hola, saludos a todos! Iniciamos un nuevo mes y hoy Miércoles Santo, cuando muchas personas se toman vacaciones o para hacer deportes, por eso continúo brindándoles información, a través de: IMPULSO SALUDABLE. Si aún no has podido leer las columnas anteriores, los invito a que visiten mis redes sociales y las de Caraota Digital.
Ahora, pasemos al tema que les traigo el día de hoy… El esguince de tobillo, es una lesión musculoesquelética en donde los ligamentos de la articulación se “estiran” de manera excesiva, produciendo roturas parciales o totales de los mismos. Esta es una lesión muy frecuente entre los deportistas, pero se puede producir por un evento fortuito en la calle o incluso dentro de tu propia casa.
Esta lesión se produce cuando existe una “torcedura” del pie y el tobillo, lo que obliga a la articulación a un rango de movilidad anormal, venciendo la resistencia que proveen los ligamentos. Los síntomas principales son: “hinchazón” del tobillo, hematomas en el tobillo o el pie, dolor de moderada a fuerte intensidad y limitación para el apoyo y al caminar.
Las causas o factores que predisponen a las personas a sufrir un esguince de tobillo son:
- Caminar o realizar deportes en superficies y terrenos irregulares (Por ejemplo: La Playa).
- Uso frecuente de calzado como los tacones.
- Un traumatismo directo o indirecto durante alguna práctica deportiva.
Esta lesión musculoesquelética es un motivo de consulta traumatológica frecuente, ya que puede afectar a niños, mujeres y hombres por igual. Al ser una lesión tan habitual, algunos tienden a automedicarse o visitan a personas no profesionales, como los llamados “sobadores”, quienes realizan tratamientos inadecuados que predisponen a que la lesión empeore, convirtiéndose en el llamado “esguince que no cura”.
Ese “esguince mal curado”, puede ser producto de un error al momento del diagnóstico o de un tratamiento inadecuado. Por ejemplo: el mito de usar agua tibia con sal en casa o desestimar la lesión. Los esguinces se clasifican en leves, moderados o severos (grado I, grado II y grado III) y las primeras acciones básicas, que se deben realizar en casa son: protección de la lesión (no apoyar), reposo relativo, hielo local, compresión, elevación de la extremidad y visitar a un traumatólogo a la brevedad posible.
Otro de los mitos en relación al tratamiento, tiene que ver con la inmovilización o no de la extremidad. Antiguamente, los esguinces eran tratados con yeso por un mes. En la actualidad, esa práctica está proscrita ya que los estudios han demostrado que predisponen a empeorar la lesión, debilidad muscular y osteopenia (“desgaste” óseo por desuso).
Ante la sospecha de un probable esguince de tobillo, es importante que acudan a consulta, porque luego de su evaluación clínica y dependiendo de la magnitud de la lesión, se solicitan una serie de estudios imagenológicos como rayos X, ecosonogramas musculoesqueléticos, tomografías o incluso resonancias magnéticas, que son claves para el diagnóstico y nos ayudan a descartar lesiones asociadas.
En definitiva, los esguinces de tobillo deben ser evaluados y tratados por un equipo multidisciplinario, para evitar la inestabilidad crónica del tobillo y recurrencia de esa lesión. Comparte esta columna si consideras que alguien necesita leerla y sígueme por mis redes sociales @drmendezve para obtener información sobre salud, deporte y bienestar.
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