Tras varios días de incertidumbre, el médico venezolano Ezequiel Véliz tuvo la oportunidad de contar su amarga experiencia tras su liberación bajo fianza, luego su detención por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Texas (EEUU).
En una entrevista ofrecida a Noticias Telemundo, relató las duras condiciones que enfrentó durante su reclusión: pasó hasta cinco días sin poder bañarse, durmiendo en el piso sobre una colcha delgada, bajo una luz blanca encendida las 24 horas y compartiendo una celda fría con hasta nueve personas.
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Asimismo, relató que las comunicaciones con el exterior eran mínimas: una llamada diaria de menos de cinco minutos. «Es muy difícil estar ahí», resumió.
Véliz explicó que, tras esos primeros días, fue trasladado al centro de detención de Río Grande, en Laredo.
Como se reportó la semana pasada, su arresto ocurrió en el punto de control migratorio de Sarita, cuando viajaba desde McAllen hacia Houston junto a su esposo, Joseph Williams, ciudadano estadounidense.
El médico, de 32 años, había perdido recientemente su Estatus de Protección Temporal (TPS), lo que lo obligó a renunciar a su puesto en el hospital de McAllen mientras gestionaba una visa de trabajo.
Su familia aseguraba, en medio de la desesperación por conocer su paredero y futuro, que la detención ocurrió justo en medio de ese proceso de transición migratoria.
Tras pagar la fianza, Véliz pudo reencontrarse con su familia, un momento que describió como profundamente emotivo. «Mi papá y mi mamá llorando, mi papá contento de que ya estoy en libertad», contó.
Aseguró que, su mayor preocupación durante su detención, siempre fueron ellos y, que ahora, al poder comunicarse libremente, siente un alivio enorme.
QUIERE ALZAR LA VOZ POR VÍCTIMAS COMO ÉL
Ahora en libertad, Véliz afirma que quiere descansar, pero también seguir alzando la voz por otros médicos y migrantes que permanecen detenidos.
Asegura que muchos de ellos son «invisibles al sistema» y no cuentan con el apoyo que él recibió. Además, hizo un llamado a las autoridades para que evalúen el impacto de estas detenciones en comunidades que ya enfrentan una grave escasez de personal sanitario.
«Nosotros prestamos un servicio que prácticamente es inexistente», dijo, insistiendo en que la falta de médicos, enfermeras y asistentes clínicos afecta directamente a los ciudadanos que dependen de ellos en ciertas zonas de Estados Unidos.
«Quiero seguir abocando, hablando por la gente, por los autores, mis colegas que siguen presos y por toda la gente que conocí y que no conocí directamente en el centro de detención, que sé que están presos por alguna razón injusta», sostuvo.
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