El periodista venezolano Alejandro Mendoza, de 45 años y residenciado desde hace 11 años en Estados Unidos, fue detenido el pasado 11 de febrero en Orlando, en Florida, por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
El periodista zuliano trabajaba como conductor de Uber, cuando fue interceptado en la autopista 528, en un procedimiento que inicialmente fue presentado como una infracción de tránsito, pero que terminó convirtiéndose en una detención migratoria de ICE.
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En un comunicado enviado a medios y citado por el periodista Felix Pirela, un portavoz de ICE afirmó que «Alejandro J. Mendoza-Rincones, de 45 años, ingresó a Estados Unidos con una visa de visitante B2 en enero de 2015, con permiso para permanecer hasta julio de ese mismo año».
La agencia sostiene que el periodista “violó las leyes migratorias al permanecer ilegalmente por más de una década” y que continuará bajo custodia mientras avanzan los procedimientos de deportación.
ICE también señaló que, durante la parada de tráfico, Mendoza informó al oficial sobre su estatus migratorio irregular.
HABLÓ LA ESPOSA DEL PERIODISTA
Según relató su esposa, Shirley Rodríguez, en una entrevista con Telemundo 31, el agente que lo detuvo no era un policía estatal, sino un funcionario de ICE que se hizo pasar por oficial de tránsito.
Tras la parada vehicular, a Mendoza lo trasladaron primero a una oficina de la agencia y, horas más tarde, a un centro de detención migratoria.
Mendoza llegó a Estados Unidos hace más de una década junto a su esposa e hijos, luego de ejercer como periodista en Maracaibo, donde cubrió protestas antigubernamentales o antichavistas.
Desde entonces, la familia permaneció en el país como solicitante de asilo, a la espera de una resolución migratoria.
Para sostenerse económicamente, el comunicador trabajaba como conductor de Uber, una realidad común entre miles de venezolanos, quienes buscan estabilidad mientras sus casos avanzan en el sistema de los Estados Unidos.
Rodríguez aseguró que su esposo «siempre ejerció el periodismo en Venezuela y que jamás imaginaron enfrentar una situación de este tipo en Estados Unidos», país al que llegaron «buscando protección».
«Él es periodista, él siempre vivió la noticia desde un ángulo y ahora la está viviendo en otro totalmente diferente», agregó.
La detención, dijo, ha generado temor e incertidumbre en la familia, que ahora enfrenta un proceso migratorio acelerado y la posibilidad de una deportación.
SIN HISTORIAL CRIMINAL
El caso de Mendoza se suma a una serie de detenciones recientes de inmigrantes venezolanos sin historial criminal, quienes han sido arrestados durante paradas de tráfico o citas rutinarias, pese a estar en procesos migratorios activos.
Organizaciones de derechos humanos han advertido que este tipo de operativos se han vuelto más frecuentes, especialmente entre personas que ingresaron con visa y permanecieron en el país más allá del tiempo autorizado.
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