El gobierno de EEUU mantiene conversaciones con Chevron, diversos productores de crudo y los mayores proveedores de servicios petroleros a nivel global, con el propósito de establecer un plan para «reactivar rápidamente» la producción en Venezuela con una inversión mínima.
Contratistas del sector como SLB, Baker Hughes y Halliburton centrarán sus esfuerzos iniciales en la reparación o reemplazo de equipos obsoletos, reveló la agencia Bloomberg. Altos funcionarios del gobierno confirmaron que también modernizarán los sitios de perforación más antiguos.
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Las fuentes aseguran que, con una inversión limitada, Venezuela podría aumentar su producción en varios cientos de miles de barriles en el corto plazo. Esta estrategia permitiría generar flujo de caja inmediato para la nación.
El gobierno de Trump diseñó este enfoque acelerado para aumentar los flujos de crudo tras la captura de Nicolás Maduro. El mandatario busca generar efectivo que sirva para financiar directamente la reconstrucción del país tras la crisis.
Trump mantiene el objetivo a largo plazo de acercar la producción al pico histórico de 1970, cifrado en 3,75 millones de barriles diarios. Actualmente, la industria venezolana produce menos de un millón de barriles de crudo por día.
LO QUE DICEN LOS ANALISTAS SOBRE VENEZUELA
Analistas del sector afirman que alcanzar la meta máxima tomará al menos una década, aunque ven un gran potencial de crecimiento inmediato. La industria cuenta con oportunidades clave que permitirían una recuperación veloz de los pozos activos.
“Hay oportunidades al alcance de la mano que probablemente se podrían recuperar”, afirmó Tom Liskey, director de investigación para Latinoamérica de la consultora Enverus. El experto avala la viabilidad técnica de este plan de contingencia.
Un representante de Halliburton afirmó que su objetivo en Venezuela “es lograr resultados rápidos y generar una recuperación inmediata de la producción”.
El aumento de la oferta venezolana otorgaría a Estados Unidos mayor margen de maniobra para actuar contra Irán sin sacudir el mercado energético. Además, la medida pretende disipar las preocupaciones internas sobre el costo de vida en el país norteamericano.

