El alcohol en exceso puede hacer mucho daño de lo que crees

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Un gran saludo para todos los lectores de estas columnas que traemos en Caraota Digital cada semana, donde diferentes profesionales en diversas áreas traemos información de calidad, que puede ser útil en nuestro día.

En mi caso la salud a través de las historias, porque cada paciente, más allá de una historia clínica, es una fuente de información para nosotros, y que busco compartir con ustedes. Para hoy, ya que me han preguntado en mis redes sociales sobre esta historia, por lo común en los hogares, pero igualmente peligroso.

Jesús Terán, el humilde limpiabotas, acostado en una camilla de la emergencia, estaba rodeado por los integrantes de la revista médica. Sabía que hablaban de él, pero no entendía las palabras técnicas con la que se expresan aquellos galenos. Su mirada, a ratos se tornaba borrosa, tenía un sabor ferroso en la boca, así como náuseas y salivación que se incrementa cada minuto.

Los estudiantes de medicina y médicos residentes, habidos de conocimientos, escuchaban con atención la disertación de la Dra. Zerpa, no había terminado de pronunciar las palabreas “fiebre amarilla” cuando el paciente, con su color amarillento, comenzó a tener arcadas seguidas de un abundante vómito color negro. Un signo más, que confirmaba el acertado diagnóstico de la brillante especialista.

Se movilizaron enfermeras y personal de limpieza asistiendo entre todos al enfermo, quien de nuevo se recostó abatido por el intenso malestar general. Una vez reconstituida la revista médica la Dra. Interrogó de nuevo a los estudiantes sobre cuáles serían otros diagnósticos del paciente en cuestión.

El bachiller Bustamante estudiante del último año de medicina, con altas calificaciones y credenciales, para obtener una mención honorífica en su graduación, pidió la palabra, diciendo: –Si bien, estamos claros con el diagnóstico de fiebre amarilla, existen otras patologías crónicas y de larga data que son evidentes en nuestro paciente, como su historia de alcoholismo, dejando de alimentarse para financiar el vicio, lo que explica su precaria nutrición.

La Dra. Zerpa cambio su mirada hacia el Dr. Mijares, quien adelantó su intervención antes de ser interrogado: – El alcoholismo crónico genera entre muchos males la destrucción del hígado llevando a la cirrosis, que es una enfermedad crónica y progresiva caracterizada por la cicatrización (fibrosis) y el daño permanente del tejido hepático sano, sustituyéndolo por nódulos que impiden el funcionamiento normal del hígado.

La Dra. Zerpa complementa diciendo -Los nódulos y la fibrosis del hígado, dificultan el libre paso de la sangre a través de éste órgano, ¡tan importante! – El hígado se encarga de desintoxicar nuestro cuerpo, así como producir numerosas sustancias de crucial importancia, como la bilis para digerir las grasas, diversas proteínas, regula la coagulación sanguínea, metaboliza los nutrientes, filtra toxinas, fármacos, alcohol entre otros, además de ser almacén de gran parte de nuestras reservas energéticas.

Una estudiante de apellido Guillen preguntó: – ¿Cuál es la razón por la que el paciente tiene el abdomen tan prominente?

Bustamante de nuevo pidió la palabra y comentó: Al examinar el paciente encontré signos clásicos de ascitis o acumulación anormal de líquido en el abdomen, la cual es ocasionada por la cirrosis. Al dificultar el paso de la sangre a través del hígado, aumentando la presión en la vena porta que lleva la sangre al hígado desde los intestinos y otros órganos.

Este aumento de presión y la baja de proteínas en sangre, hace que pase líquido hacia la cavidad abdominal. Por otra parte se crean redes venosas colaterales buscando el paso negado a través del hígado, formándose varices que con facilidad se pueden romper y sangrar en diferentes sitios como por ejemplo el esófago.

¡Si! Esta historia continua… Como pueden ver, se complican muchos más órganos de lo que se cree. Pero para conocer de esta y otras varias patologías asociadas al alcoholismo, los espero en mis redes sociales @drsotorosa. 

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