La comunidad astronómica internacional vigila de cerca al asteroide 2024 YR4 ante la posibilidad de que colisione contra la Luna el 22 de diciembre de 2032, ya que un estudio difundido en arXiv estima que existe cerca de un 4 % de probabilidad de impacto lunar, una cifra inusualmente elevada para este tipo de eventos.
De producirse el choque, la ausencia de atmósfera en la Luna impediría amortiguar la llegada de la roca, que mide entre 53 y 67 metros de diámetro. El evento liberaría una energía equivalente a 6,5 megatoneladas de TNT, potencia suficiente para abrir un cráter de aproximadamente un kilómetro de diámetro.
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La colisión generaría un potente destello visible desde la Tierra, seguido de una emisión infrarroja que se prolongaría durante horas mientras el material fundido se enfría. Además, el impacto expulsaría al espacio cerca de 10⁸ kilogramos de escombros lunares que superarían la velocidad de escape de la Luna.
Parte de esos fragmentos se desplazaría hacia la órbita terrestre y penetraría en nuestra atmósfera en los días posteriores al choque del 2024 YR4. Los científicos anticipan que estos restos generarían lluvias de meteoros formadas exclusivamente por material lunar, ofreciendo un espectáculo astronómico sin precedentes.
Aunque el fenómeno no tendría efectos geofísicos sobre la Tierra, la masa de escombros arrojada al espacio podría afectar a algunos satélites en órbita. Los investigadores esperan obtener datos más precisos cuando el asteroide vuelva a ser observable en 2028, reseñó Semana.
Ante lo anterior, la NASA subrayó la singularidad del caso dentro de sus sistemas de monitoreo, pues este objeto alcanzó clasificaciones de riesgo poco comunes en la escala de Torino. La comunidad científica aprovecharía el evento como una oportunidad única para estudiar material de la Luna sin necesidad de misiones tripuladas.

