Investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston (UTHealth) hallaron una conexión clave entre la inmunización y la salud cognitiva, gracias a un estudio que determinó que los adultos de 65 años o más que reciben la vacuna contra la gripe de alta dosis presentan un riesgo menor de desarrollar Alzheimer.
El análisis de datos de casi 200.000 adultos mayores reveló que quienes recibieron la dosis reforzada mostraron un riesgo 55% menor comparado con quienes usaron la estándar. Este hallazgo sugiere que proteger el sistema inmunitario podría ofrecer beneficios adicionales contra el deterioro del cerebro.
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El doctor Marc Siegel, colaborador de Fox News, señaló que esta interacción podría disminuir la inflamación general del órgano. Según su criterio, este proceso logra «reducir indirectamente el riesgo de Alzheimer», aunque no participó directamente en la investigación de Texas.
Siegel aclaró durante su intervención que los componentes de estas inyecciones no tienen un impacto invasivo en el sistema nervioso central. «Las vacunas contra la gripe y sus componentes no atraviesan la barrera hematoencefálica, lo que significa que no afectan directamente a las células cerebrales», explicó el médico.
NO ES SOLO LA VACUNA: OTROS FACTORES INTERVIENEN
A pesar de los resultados positivos, los científicos advierten que intervienen otros factores como la alimentación, los hábitos saludables y los controles médicos constantes. Por ello, los expertos mantienen cautela sobre la interpretación de los datos obtenidos en esta población de riesgo.
«Esto no es un estudio de causa y efecto», reiteró Siegel para precisar que todavía no existe una prueba científica definitiva de causalidad. El especialista añadió que «no podemos concluir que la vacuna contra la gripe en sí misma cause el efecto; podría deberse a algo relacionado con las personas que deciden vacunarse».
Por su parte, otros estudios presentados ante el American College of Cardiology indican que la vacuna contra el herpes zóster también podría frenar el deterioro cognitivo. Estas investigaciones refuerzan la idea de que mantener el sistema inmune activo previene complicaciones graves en la vejez.

