Durante décadas, los científicos han intentado responder confirmar si alguna vez existió vida en Marte y una reciente misión de la NASA, aportó pistas inéditas sobre su pasado y el posible florecimiento de la vida en el planeta rojo.
La agencia espacial reveló nuevas imágenes obtenidas por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter, que desde hace 20 años analiza la superficie de nuestro vecino cósmico.
Los datos recopilados no solo ofrecen fotografías impactantes del planeta, sino que también ayudan a comprender si pudo tener condiciones favorables para la vida.
«Durante 20 años, nuestra sonda Mars Reconnaissance Orbiter ha buscado en el planeta señales de agua antigua», escribió la NASA en su cuenta oficial de X (Twitter), junto a una serie de imágenes tomadas por la nave.
DEPÓSITOS Y SEDIMENTOS MINERALES DEMUESTRAN LA PRESENCIA DE AGUA HACE MILLONES DE AÑOS
La nave enviada por la agencia aeroespacial utiliza diferentes herramientas capaces de tomar imágenes de alta resolución de la superficie marciana, analizar los minerales presentes en el suelo, buscar agua subterránea, estudiar el polvo y el vapor de agua en la atmósfera; y monitorear el clima global del planeta.
Gracias a estos estudios, los científicos pudieron identificar depósitos minerales que se habrían formado en presencia de agua durante largos períodos de tiempo.
Además, las observaciones permitieron detectar posibles rastros de antiguos mares, lagos y capas de sedimentos que habrían sido depositadas por corrientes de agua hace millones de años.
AMBIENTE CAPAZ DE ALBERGAR MICROORGANISMOS
Algunos análisis basados en las primeras observaciones de la sonda sugieren que líquidos o gases pudieron haber circulado a través de grietas en las rocas subterráneas del antiguo Marte.
Según los investigadores, ese tipo de procesos geológicos podría haber generado ambientes capaces de albergar microorganismos en el pasado, reseñó el medio argentino TN.
Aunque todavía no hay pruebas directas de vida extraterrestre, estos indicios refuerzan la hipótesis de que Marte pudo haber tenido condiciones habitables en algún momento de su historia.

